La gimnasia como formadora

La gimnasia es uno de los deportes que logran formar al ciudadano en su paso de la infancia a la adolescencia. Las escuelas y los institutos de toda España, intérpretes de la importancia de educar de forma correcta en valores, en disciplina y en salud para el joven, abogan por los ejercicios gimnásticos como una vía de educación idónea.

La asignatura de Educación Física no falta en los centros formativos de nuestro país; y dentro de esta materia, la gimnasia ocupa gran protagonismo. El salto del potro, el salto del plinto, las volteretas en las colchonetas, los saltos, la inversión del cuerpo para hacer el popular “pino”. Todas estas actividades forman al individuo durante su juventud y durante su periodo académico, de ahí que se justo resaltar el papel de la gimnasia.

Las chicas evidencian mayor elasticidad en la práctica de la gimnasia. En estos años de infancia y pubertad, muchas gimnastas con gran potencialidad son descubiertas por expertos y guiadas en la profesionalización de la gimnasia rítmica o la gimnasia artística.

Entre los chicos, también pueden apreciarse ciertas capacidades, aptitudes y competencias para la práctica profesional de la gimnasia. Muchos grandes campeones españoles, como Gervasio Deferr o Jesús Carvallo, tuvieron la suerte de ser descubiertos, en lo que a su talento y potencialidad se refiere, por expertos en el campo de la gimnasia.

Y es que las actividades gimnásticas son imprescindibles para entender la concepción de la Educación Física en nuestro país. Incluso uno de los candidatos a la presidencia del Gobierno, el candidato de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, ha llegado a plantear la importancia de aumentar el número de horas para la Educación Física en los centros educativos de toda España.

De lo que no hay duda es de que educar con la gimnasia como vehículo vertebrador de salud, armonía y disciplina es una apuesta sobre seguro para unas generaciones más sanas y preparadas.

No hay repercusión en la Gimnasia española

De la manera en que los enormes éxitos de las mujeres en la gimnasia rítmica española se vuelven invisibles en cuanto a la repercusión, nos da una idea del machismo imperante que sigue rigiendo los designios de nuestro país. El quinteto español gana el oro en la general de la Copa del Mundo de Gimnasia Rítmica y no ha pasado nada, porque todos están hablando de cuánto falta para que empiece la Eurocopa de fútbol masculino o de quién será el próximo fichaje que Florentino Pérez realizará para el Real Madrid.

El menosprecio a las deportistas españolas es enorme, por mucho que a los medios se les llene la boca hablando de igualdad, presumiendo justamente de la carestía. El ciudadano medio español ni siquiera tiene la oportunidad de enterarse de que en Guadalajara se está celebrando una competición internacional de referencia para el deporte femenino y para la gimnasia rítmica.

Así, los noticiarios ignoran el éxito de las deportistas españolas, que se han alzado con el Oro. Los múltiples triunfos y éxitos de las gimnastas de nuestro país no han conseguido revertir la situación, cambiar al menos un escenario que se antoja a merced del deporte masculino.

Una de las cinco medallistas de oro españolas en Guadalajara, Alejandra Quereda, también obtuvo el oro hace dos años en el campeonato del mundo, bordando el ejercicio en mazas. En aquella ocasión, Quereda dijo: “Es muy triste que seamos campeonas del mundo y no se vea por televisión”. Honra a todas ellas, por su esfuerzo y por sus éxitos. Y honra a todas las gimnastas españolas que estuvieron antes, con triunfos tan rotundos como aquel de Atlanta 96 a cargo de “Las Niñas de Oro”.

La gimnasia rítmica es vilipendiada y menospreciada en España. Pero también lo es el deporte femenino en general. Si no, ¿alguien puede justificar por qué no había ninguna autoridad del país en la Final de Roland Garros femenina, donde Garbiñe Muguruza se alzó con el triunfo? Hagan memoria y visualicen los palcos cuando no son mujeres las protagonistas; reyes, presidentes, políticos… viendo a Nadal, a las selecciones masculinas de fútbol y básquet, etcétera. Pero parece ser que las deportistas españolas no tienen quien las represente.

Las españolas Campeonas del Mundo

Buenísimas noticias para el deporte español. El conjunto de gimnasia rítmica que representa a nuestro país en la Copa del Mundo se ha alzado, nada más y nada menos, con la medalla de Oro. El mérito de nuestras gimnastas es inmenso; el quinteto español alcanzó 31, 350 puntos en el total de la suma de los ejercicios que fueron realizados en el cuerpo de la competición.

apijhsLa gimnasia rítmica española vuelve así a hacer gala de su buen hacer, del gran trabajo de las deportistas, del óptimo esfuerzo de los entrenadores, de la idoneidad de las instalaciones (aunque todo es mejorable). Lógicamente, hay muchos peros que poner, ya que en España deberían estar mejor reconocidas este tipo de hazañas, tanto a nivel económico como mediático.

Pero el caso es que la gimnasia española está de enhorabuena, por lo que es momento de celebrar. La consecución de este oro llega además en un marco inmejorable, el Torneo Internacional de Gimnasia Rítmica y la ciudad de Guadalajara, que está albergando esta competición.

En el concurso general de la Copa del Mundo, el quinteto español no decepcionó a su público o puso toda la carne en el asador, con un programa extraordinario y muy bien confeccionado. La gloria ahora corresponde a las cinco protagonistas de tal éxito, que son Sandra Aguilar, Artemi Gavezou, Elena López, Lourdes Mohedano y Alejandra Quereda.

Las cinco excepcionales deportistas españoles quedaron segundas en el segundo ejercicio de la competición, el correspondiente al mixto de aros y mazas. Ya el viernes las españolas habían alcanzado una cómoda distancia respecto a sus competidoras, merced a la excelencia alcanzada con las cintas. Las gimnastas de Bielorrusia y Ucrania completaron el podio, dándonos una idea de cómo los países del Este siguen conservando un enorme potencial, como con los cerrajeros Cadiz, que empezó a fraguarse en la Unión Soviética. Las españolas ahora se convierten en un rival temible para el resto en la inminente cita de los Juegos Olímpicos.

España en los Juegos Olimpicos de Atlanta 96

Uno de los hitos más importantes de la gimnasia española se produjo en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996. Allí, el conjunto español de gimnasia rítmica rompió todos los pronósticos y consiguió alzarse nada más y nada menos que con el oro. Esta hazaña que aún se recuerda con especial cariño por los aficionados al deporte de nuestro país estuvo protagonizada por las que a la postre serían conocidas como “Las Niñas de Oro”.

Estíbaliz Martínez, Tania Lamarca, Lorena Guréndez, Estela Giménez, Nuria Cabanillas y Marta Baldó fueron las artífices de aquel logro, a las que hay que sumar el nombre de Maider Esparza, que, aunque no pudo competir en Atlanta, ´si participó en las competiciones previas con el equipo. María Pardo fue otra de las atletas que pudo adornar su pecho con el oro, si no hubiera sido por que abandonó la concentración del grupo dos meses antes.

Después de este maravilloso triunfo, las gimnastas desarrollaron sus carreras hasta llegar a la retirada, donde muchas denunciaron una situación de desamparo y abandono por parte de la Real Federación Española de Gimnasia, que valoró en suficiente medida el éxito que se había logrado en Atlanta.

Y es que apenas un año después, cuatro de las deportistas que habían logrado el oro ya se habían retirado, llegando a recibir un merecido homenaje en el Campeonato de España de Gimnasia Rítmica de Conjuntos que se celebró en la ciudad de Sevilla. Eso sí en el año 2000, la Federación Española de Gimnasia abogó por saldar la deuda que tenía con aquel exitoso equipo, acordando la entrega de cinco millones de pesetas para cada una.

Al cumplirse los diez años del Oro Olímpico del conjunto de gimnasia rítmica español, se grabó un documental titulado ‘Las Niñas del Oro’, que rindió tributo al genial trabajo realizado a mediados de la década de los noventa. Las protagonistas de la hazaña se reencuentran en este documental, en el que además se encargan ellas mismas de contar su historia.

Torneo Internacional de Gimnasia Rítmica

En estos días se está celebrando en nuestro país nada más y nada menos que el Torneo Internacional de Gimnasia Rítmica. Guadalajara ha sido la encargada de acoger tan importante cita, con el Palacio Multiusos de la ciudad de Castilla La Mancha como epicentro del talento gimnástico.

La cobertura mediática para este acontecimiento está siendo muy pobre, ya que únicamente Televisión Española parece hacerse cierto eco de lo que está ocurriendo en Guadalajara (el canal temático Teledeporte está retransmitiendo buena parte de las competiciones de este Torneo Internacional).

No obstante, el trabajo de las gimnastas es enorme hasta llegar a esta cita; la disciplina, el afán por perfeccionar cada ejercicio, las horas y horas de esfuerzo junto a los entrenadores, el sudor derramado día a día o las privaciones de otras formas de ocio diario son algunos de los sacrificios que todas las gimnastas tienen que hacer para llegar a la élite de este deporte.

Es cierto que los criterios por el que las televisiones desarrollan su programación son muy complejos y que la gimnasia no aporta mucho seguimiento mediático, pero es que los medios ni siquiera han recogido en sus informativos el enorme éxito del conjunto español de gimnasia rítmica que se ha alzado con el oro en los campeonatos de Guadalajara.

Los deportistas que se dedican a la gimnasia merecen mucho más respeto por parte de todos. Es hora de que la gimnasia entre en los temas de discusión de las redes sociales. ¿Es lícito que se informe más sobre partidos de futbol de Segunda División B que sobre un Oro mundial en gimnasia?

Tal vez haya llegado el momento de repensar el deporte en nuestro país. Desde todos los sectores se debería respetar más la gimnasia rítmica; eso sí, cuando lleguen los Juegos Olímpicos y España se juegue su honor en el medallero, muchos serán quienes se den golpes en el pecho y hagan gala del buen trabajo de nuestras gimnastas, esas mismas gimnastas a las que ignoraron durante cuatro larguísimos años.